martes, 6 de noviembre de 2007

“DE LA 1 A LA 10… ¡A LAS SEIS BRINCA LA RATA!”


Leonardo Ferrera
México

Domingo por la tarde, cuando el sol comienza a ocultar sus rayos, brinca cerca de mí un extraño animal color oscuro. ¿Será un conejo? –pensé- pero no es tan grande y además no le vi orejas largas ¿O será una rata? ¡No, no, aunque tenía bigotes era casi gigante. ¡Ya sé, a lo mejor se trata de una especie exótica desconocida en México, incluso en peligro de extinción!…

Esta y otras barbaridades me cuestioné mientras corría por el malecón de Bocagrande, en Cartagena de Indias, el principal centro turístico del caribe colombiano y Patrimonio de la Humanidad, donde un grupo de reporteros latinoamericanos asistimos a un taller de prácticas ambientales en la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, que preside el Premio Nóbel Gabriel García Márquez.

Eran las 6 de la tarde, hora en la que termina la diversión de cientos de turistas los cuales dejan a su partida todo tipo de desperdicios: Vasos, cucharas, tenedores, platos con restos de comida, colillas de cigarro y envases de vidrio con sobrantes de cerveza y refresco.

Sería bueno escribir una nota sobre la basura que tiran los turistas en la playa –me dije mientras terminaba de correr el primer trayecto de kilómetro y medio el cuál repetí varias veces hasta completar una distancia de 5 kilómetros- En eso casi tropiezo con otro animal parecido al anterior que corría mas rápido que yo. Alcance a ver que tenía una enorme cola e incluso emitía un sonido agudo. Me acerqué hasta donde brincó, justo donde había un racimo de cocos sobre el suelo.

Se me puso la carne de gallina –como decimos en México- si tiene bigotes, si tiene cola y hace como rata, entonces no hay duda: ¡Es una vil y horrible rata! Tan asquerosa como las que hay en mi país pero mucho mejor alimentadas las del Caribe Colombiano. No vuelvo a correr de noche –resolví- lo haré cuando salga el sol.

Un día después a las 6 de la mañana regrese al mismo lugar, justo frente al Hotel Caribe, considerado un monumento nacional en Colombia y donde hay decenas de restaurantes y otros hoteles compitiendo por atraer al mayor número de turistas nacionales y extranjeros en Cartagena de Indias.

Durante el recorrido no volví a encontrar otro indeseable ser de 4 patas, pero la arena dibujaba sus huellas justo donde se apilaban las bolsas con desperdicios que un joven barrendero, de chaleco naranja, levantaba. Me sentí tranquilo, que importante y valeroso trabajo hacen estos hombres y rara vez se reconoce su esfuerzo por mantener limpias las calles de una ciudad.

Cerca de ahí otro hombre vestido con una playera rota con la figura de Mickey Mouse levantó el racimo de cocos –donde la rata brincó la noche anterior- y lo colocó dentro de una carretilla de metal, de esas que se usan para cargar materiales de construcción ¿Será otro barrendero? –me pregunté- Lo perdí la vista y continué mi trayecto.

Sobre el malecón, del otro lado del mar, observé enormes edificios, de más de 30 pisos de altura, los cuales se alzan como faros guardianes del mar caribe, alertando sobre la llegada de modernos piratas que con cada basura que tiran al suelo se llevan un pedazo de vida.

¡Cocos, cocos, sabrosos cocos! –anunció un vendedor de edad madura con voz sonora quien de tajo cortó la inspiración de mis pensamientos, como cuando se apaga una vela- Mayúscula fue mi impresión al percatarme que se trataba del mismo carretillero de playera rota con la cara de Mickey Mouse que momentos antes había cargado el racimo de cocos, los mismos donde la rata nocturna había hecho su morada.

Me quedé en posición de estatua viviente… -¿Quiere que llame al de los cocos?- Me dijo el joven barrendero ¡No por favor! –le respondí en tono de súplica- Es que lo vi tan atento que imaginé que quería uno y para los que hacen ejercicio el agua de coco les asienta bien -¡No y menos de rata! –Contesté molesto al ingenuo barrendero a quien le confesé lo que mis ojos habían visto.

¡Uyyy no mi brother mexicano –por el acento atinó mi procedencia- aquí las ratas son como las palmeras, siempre están, brotan por aquí y brotan por allá -¿Y no han hecho nada las autoridades para exterminarlas?- Sí, el año pasado vinieron unas personas a echar químicos, pero más tardaron en ponerlos que las ratas en salir de sus madrigueras, comer lo que encontraban a su alrededor y regresar al otro día como si nada.

El problema es la gente, mientras siga tirando basura pulularán las ratas –continuó con su relato el joven barrendero de nombre Nafter -Nuestro trabajo es un volver a empezar todos los días -¿Y cuanta basura levantan al dìa Nafter?- somos 5 personas las que limpiamos de 6 de la mañana a 2 de la tarde esta playa, desde la calle 1 hasta la 10. Cada uno levanta alrededor de 50 kilos de basura al día, pero los domingos y lunes es el triple, como 150 kilos.

Si no es indiscreción Nafter ¿cuánto les paga el ayuntamiento por levantar la basura? –No es el ayuntamiento, es una empresa privada que contrata el gobierno, dicen que pertenece a un mexicano y nos pagan 430 mil pesos al mes, algo así como 200 dólares. Es poco dinero y mucho trabajo.

Deje a Nafter, pero por la tarde regresé al mismo malecón donde realicé un recorrido a pie. Mi objetivo era saber los principales focos que ocasionan la proliferación de ratas en la playa turística de Bocagrande. Encontré 62 botes de basura, de los cuales 9 son macetas. Un número insuficiente tomando en cuenta la cantidad de turistas que visitan a diario esta playa, cientos entre semana y miles los fines de semana.

Otro foco de infección son los 10 kioscos de madera que venden comida, refrescos y cervezas a lo largo de la misma zona. La mayoría están llenas de hoyos donde perfectamente caben los roedores. Avisados de esto algunos dueños han colocado maderas para evitar la intromisión nocturna de las ratas (sin embargo son tan hábiles los roedores que pueden cavar un túnel bajo la arena y llegar al lugar que quieran)

A esta numerología podría añadirse todos los hoteles, comercios, terrenos baldíos y demás construcciones que sirven de refugio y generación de basura para la presencia de estos animales, transmisores de enfermedades.

En un informe publicado en el 2006 por la Alcaldía de Cartagena, el subdirector de Servicios Públicos, Ricardo Granados Jiménez, señaló que los roedores pueden actuar de manera directa o indirecta en la transmisión de 26 enfermedades, entre estas la Leptospirosis, que ha cobrado la vida de 16 personas en Cartagena en los últimos 2 años –recordé al hombre de la carretilla ofreciendo sus cocos a los turistas-

El mismo informe alerta que para la supervivencia y proliferación de roedores deben existir 3 condiciones: Espacio Físico, Basura y Agua. ¿Me pregunto si acaso la zona de Bocagrande cumple con estos requisitos? de ser asì, de acuerdo con el estudio de Servicios Públicos de la Alcaldía de Cartagena, la capacidad reproductiva de cada cría por camada oscila entre 8 y 12.

El siguiente dato también me dejo perplejo. La hembra puede quedar otra vez embarazada 48 horas después de haber parido y dar a luz nuevamente en menos de 2 meses.

Sobre este asunto el doctor Álvaro Monterrosa, de la Dirección de Establecimiento Público Ambiental de Cartagena, responsabilizó de la presencia de ratas en la ciudad a la sobrepoblación. Explicó que de 400 mil habitantes en la década de los 80´s se duplico a 1 millón en la actualidad. Lo que demanda una mayor cantidad de alimentos, servicios turísticos y basura.

¿En verdad el principal problema será la sobrepoblación?...

¿O acaso la ausencia de una cultura urbana en desechos sólidos será la principal causa?... Lo que sea, el problema continúa.

Como advertencia no olvide que entre la 1 y la 10, a las 6 brinca la rata. ¡Tome sus precauciones!