sábado 10 de noviembre de 2007

El reto de reducir el CO2


Lilian Martínez /El Diario de Hoy
www.elsalvador.com
Sábado, 3 de Noviembre de 2007


» Sin cambios en el sector transporte, los proyectos gubernamentales serán insuficientes


Quien conduce su vehículo desde la calle que baja de Huizúcar hacia San Salvador, a eso de las 8:00 de la mañana, puede constatarlo. La nube gris que cubre la capital es una pequeña muestra de las 9 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) que el país produce cada año. Eso representa el 0.003 por ciento de las emisiones a nivel mundial de C02: el gas, que junto al metano y el óxido nitroso, produce el calentamiento global.

Las emisiones de nuestro país son insignificantes comparadas con las 5,729 millones de toneladas que produce Estados Unidos cada año. Pero para el gobierno de El Salvador, reducir las emisiones de dióxido de carbono es prioridad. Al menos así lo manifestó el presidente Elías Antonio Saca al pronunciar un discurso en la sede de las Naciones Unidas el lunes 24 de septiembre, en el marco de una reunión dedicada a discutir el cambio climático.

Ante su audiencia, Saca mencionó varios planes para producir energía limpia en el país y afirmó: "A través de los proyectos antes mencionados lograremos la meta de reducir en 17% nuestras emisiones (de CO2) en los próximos años".

Según el ministro de Medio Ambiente, Carlos Guerrero, las afirmaciones de Saca se basaron en el Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero y en 13 proyectos sometidos a la aprobación de la Junta Ejecutiva del Mecanismo de Desarrollo Limpio. Esta comisión decide si un proyecto es admitido para vender reducciones certificadas de emisiones de CO2.

Si estos proyectos llegaran a funcionar contribuirían a reducir en 1 millón 500 mil toneladas la emisión anual de dióxido de carbono en El Salvador.

Hasta el momento han sido aprobados tres proyectos: uno que captura gas metano y lo transforma en energía, otro que produce electricidad utilizando el bagazo de la caña (biomasa) y una planta geotérmica que genera 315 mil MWh. A estos se suman otros dos proyectos (uno de biomasa y otro geotérmico) con los que se logrará reducir la emisiones de CO2 en 500 mil toneladas.

Los proyectos con los que el gobierno planea reducir un millón de toneladas de dióxido de carbono adicionales aún no han sido aprobados (ver recuadro "Proyectos para reducir las emisiones de CO2"). El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) espera que el próximo año sean certificados y entren en funcionamiento según el plan.

¿Por qué nos importa?

Si las emisiones de CO2 en El Salvador parecen insignificantes comparadas con las de los países desarrollados ¿por qué preocuparnos por disminuirlas?

Según el ministro de Medio Ambiente, Carlos Guerrero, tenemos varios motivos. Uno es que el país es vulnerable a los efectos del cambio climático: temperaturas al alza, sequías, aumento del nivel del mar, tormentas y huracanes más fuertes y frecuentes. Guerrero sentencia: "Si bien no somos causantes de este fenómeno, sí nos estamos viendo afectados".

Lo mismo cree Carolina Dreikorn, Oficial del Programa Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible del PNUD en nuestro país. La oficial asegura que los países en vías de desarrollo son los más afectados y los más vulnerables al cambio climático, sobre todo la población más pobre. "No es algo a lo que le podamos dar la espalda", sentencia Dreikorn.

Aunque el costo económico del cambio climático en nuestro país aún no ha sido valuado, Dreikorn cree que el desarrollo de El Salvador y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) podrían no conseguirse si no se hace lo suficiente para mitigar el cambio climático y para adaptar al país a este fenómeno.

Y en el caso hipotético de que cumplir los ODM nos sea indiferente, el motivo más fuerte para interesarnos por reducir las emisiones de CO2 podría ser el beneficio económico que esto representa.

El protocolo de Kyoto, ratificado por El Salvador el 17 de septiembre de 1998, dio vida a un nuevo producto: los certificados de reducción de emisiones de CO2 que los países en vías de desarrollo pueden vender a los países del primer mundo. Los proyectos para la reducción de emisiones ya certificados negocian con países desarrollados esas reducciones y si 10 proyectos más son certificados, el país venderá anualmente la reducción de 1.5 millones de toneladas de CO2. Pero ¿será eso suficiente?

Tareas pendientes

Educar a la población, rediseñar el sistema de transporte, coordinar los esfuerzos gubernamentales y privados, aprobar una ley que fomente la producción de energía renovable y una política nacional de cambio climático. Esos son los retos que deberá solventar el país para enfrentarse al cambio climático de manera efectiva. Así lo creen los expertos en el tema.

El Ingeniero Ismael Antonio Sánchez, Jefe del Departamento de Ciencias Energéticas de la Facultad de Ingeniería de la UCA, cree que los proyectos para reducir las emisiones de CO2 tendrán un resultado sostenible en el tiempo siempre y cuando se cree el marco legal y económico que estimule a los inversionistas privados. Pero además de producir energía más limpia, Sánchez señala que el Estado podría reducir aún más las emanaciones de CO2 si se preocupara por crear un sector transporte más eficiente: "Para qué más monitoreo (de las emanaciones de los automotores), la cuestión son acciones concretas".

Para ello, según los entrevistados, el país necesita coordinar los esfuerzos institucionales y, sobre todo, tener acceso a la tecnología que le permita mitigar el cambio climático y adaptarse a éste. Así, cuando suba el nivel de las costas y las sequías sean más frecuentes, los caprichos del clima encontrarán un país menos vulnerable.